© 2 0 1 9   H A U N T E D   M A G

T H E    I C O N S   I S S U E     

 E D I T O R I A L

-

“Siempre hemos creado íconos mediante nuestra propia imagen. Lo que hemos hecho es proyectarnos en ellos. Devoramos y descartamos a los íconos que amamos a través de los medios. Y al hacerlo nos sentimos parte de ellos. Un ícono verdadero es aquel que nos inspira a través del tiempo y trasciende generaciones. Se convierte en referente.”

 

Andy Warhol, Estrella Oscura, 2017

Exposición Museo Jumex

Contrario a la frase irreverente de Warhol sobre la fama efímera, la iconografía tiene que ver con la trascendencia y nuestra manera de apropiarnos de personajes. El reconocido artista estadounidense entendió mejor que nadie que un verdadero ícono se consume de manera masiva. Sus “polaroids” de personajes mediáticos como Liza Minnelli, Yves Saint Laurent, Elvis Presley y mi favorita personal: Bianca Jagger, fueron las primeras muestras de cómo una persona puede convertir ciertas imágenes no sólo en culto, sino en algo muy preciado para aquellos que idolatran a quienes se encuentren en ellas.

 

En épocas pasadas, al poner en nuestra pared un cuadro o la reproducción fotográfica de algo se transformaba en el último santuario de los íconos; en realidad no existía nada más agradable que despertar y ver frente a ti al personaje que admiras. En la actualidad, en nuestra computadora a través del internet estamos expuestos ante millones de imágenes, y con el hecho de seleccionar y guardar una en especial en nuestros dispositivos móviles la atesoramos como recordatorio de por qué amamos una parte esencial de nosotros.

 

Ahora que comenzó este nuevo milenio resulta sorprendente que crear una identidad propia se haya vuelto un enigma. Nuestra generación se ha nutrido de reciclar no sólo estéticas, sino que vive constantemente atrapada y encantada por la nostalgia de las décadas pasadas; esto nos habla de cómo, a pesar de que somos expuestos a un flujo informativo excesivo, estamos una y otra vez mirando hacia el pasado. ¿Será acaso que en el nuevo siglo no somos capaces de generar un ícono? 

 

Con esta pregunta en mente inicié la gestión de este nuevo número cuestionándome quién y qué es un ícono para nosotros. Por ejemplo, no existiría Feud de Ryan Murphy sin el odio que cultivaron Joan Crawford y Bette Davis en el Hollywood de la época dorada, o que decir de Tom Ford sin la década de los 70 como su mayor influencia, o que pensar del fenómeno de Netflix de Stranger Things sin The Goonies o la filmografía de Steven Spielberg. Es un hecho: los íconos no sólo son trascendentes, sino que se consumen los unos a los otros.

 

Me siento no sólo honrado, sino extremadamente feliz de reunir a las personalidades que tenemos en este número. Es difícil ponerse de acuerdo en quién es un ícono y, por lo tanto, en cada página de HAUNTED encontrarás una curaduría de obsesiones e historias que estoy seguro se convertirán en icónicas. Lo ames o lo odies, un elemento de tan grande magnitud jamás te dejará indiferente. Su elección representa un punto clave en nuestra historia y edición.

 

Gabriel Valdez Félix

C O V E R   1

______________

 

M A R I A N A  Z A R A G O Z A 

I V A N   A G U I R R E 

@PARAGON MODEL MANAGEMENT

C O V E R  2 

______________

D A N I E L   J A U R E G U I 

B I A N C A   J A G G E R

C O V E R  3

______________

V L A D A   R O S L Y A K O V A 

A C E  A M I R

@WOMEN MODEL MANAGEMENT

C O V E R  4

______________

 B R A N D I  Q U I Ñ O N E S 

A L E X   C O R D O V A 

@PARAGON MODEL MANAGEMENT